Un paréntesis sobre la felicidad...
Antes de proseguir con el quinto secreto de la abundante felicidad, quise dejarles esta breve reflexión que encontré sobre la felicidad, de autor desconocido:
¿POR QUÉ NO SOY FELIZ?
Mi primera respuesta a tu pregunta es otra pregunta:
¿Qué crees tú que necesitas para ser feliz?
¿Qué cosas quisieras tener para experimentar felicidad?
¿Qué personas necesitas tener a tu lado para sentirte feliz?
¿Qué circunstancias necesitas que cambien para que seas feliz?
Hay personas que nunca se sienten realizadas, muchas cosas les fastidian y les molestan. Ellos van por este hermoso mundo corriendo desesperados como un niño que afanado persigue el arco iris. A pesar del serio esfuerzo del niño y su intento de acercarse, el arco iris parece burlonamente alejarse. Para esas personas, la felicidad siempre está más allá de donde ellas se encuentran.
Un joven decía: "Me casaré cuando encuentre a la persona que traiga satisfacción a mi vida".
Con esa filosofía de vida algunos piensan: Cuando encuentre a la pareja ideal, entonces seré feliz. Otros que ya la han encontrado y ya se han decepcionado, piensan: "Cuando me separe, entonces seré feliz".
Algunos piensan: "Cuando tenga hijos seré feliz, mientras otros aseguran que "cuando crezcan y se marchen, entonces comenzará mi felicidad".
Y es que la felicidad no se descubre al encontrar a la persona apropiada, sino al ser la persona adecuada.
La felicidad no está en encontrar a quien te haga feliz, sino en aprender a traer felicidad a los que te rodean.
La felicidad la encuentra la persona que aprende a vivir sabiamente, que establece relaciones saludables, pone límites, acepta lo bueno y rechaza lo cuestionable.
Es feliz quien se acerca a las personas sin sospecha pero con prudencia y se aleja de quienes le hacen daño, sin maltratar pero con inteligencia.
La felicidad la encuentra quien aprende a manejar las circunstacias y las cosas y no a las personas, quien no abusa ni permite el abuso.
No es feliz quien nunca recibe heridas sino quien sabe cómo evitarlas y, cuando es imposible, sabe cómo curarlas.
No es feliz quien nunca tiene problemas o todo lo tiene resuelto, sino quien cuando las dificultades llegan, las enfrenta sabiamente y, cuando no lo logra, busca ayuda de inmediato.
Por nuestro propio bien, dejemos de buscar la felicidad en las cosas, personas o circunstancias que nos rodean y comencemos a cambiar desde nuestro interior, esas actitudes que nos están afectando...
Autor desconocido
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